Dicen que la vejez duele… pero muchas veces lo que duele es la factura de la juventud. Cuando recién terminamos la universidad y comenzamos a crecer profesionalmente, llegamos al mundo laboral con la energía al 110%, pero con la visión financiera casi al 0%. Luego, sin una estrategia clara, empezamos a gastar y gastar, influenciados por la publicidad de agencias de viajes, bancos, concesionarios de autos, clubes y restaurantes de alto perfil que diariamente intentan convencernos de que “ gastar ” y “ éxito ” son sinónimos. Poco a poco, nuestros gastos empiezan a crecer para cubrir necesidades que ni sabíamos que teníamos: un auto de alto mantenimiento, objetos de lujo, viajes al extranjero, lugares de moda, entre otros. Definitivamente nos sentimos exitosos, en la cima del mundo… pero no vemos que acabamos de meternos en un grave problema: nuestros gastos crecen a una velocidad mayor que nuestros ingresos. Unos pocos años más tarde descubres que aquel sueño de emprender tu ...
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